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La ventaja competitiva vendrá de quién es capaz de convertirla en valor real para el cliente

Entrevista a Mª José Ramón Forner, COO de ISTOBAL

Entrevista a Mª José Ramón Forner, COO de ISTOBAL

Centro Europeo de Empresas e Innovación de Valencia

Centro Europeo de Empresas e Innovación de Valencia

Publicado el martes, 12 de mayo de 2026 a las 13:31

ISTOBAL es una empresa valenciana que lidera el mercado global de soluciones para el lavado y cuidado de vehículos. Ahora, participa en el programa Spin Offs de Tech FabLab con una propuesta centrada en la innovación abierta y el codesarrollo tecnológico.

De ello hablamos con su COO, Mª José Ramón Forner, que nos explica que la iniciativa es el primer paso para convertir la colaboración externa en una forma permanente de explorar el futuro del sector.

Para conocer mejor ISTOBAL, haznos una breve radiografía de la compañía y cuéntanos cuál es su área de especialización principal

ISTOBAL es una empresa industrial española, con sede central y filial fabril tecnológica en L’Alcúdia (Valencia), y filiales ensambladoras en USA, Brasil y China. Cuenta también con especializada en el diseño, producción y comercialización del Producto Químico como consumible para sus equipos en Massanasa (Valencia).

Trabajamos en el diseño, fabricación y comercialización de soluciones integrales para el lavado y cuidado de vehículo, desarrollando tecnología propia y una amplia gama de equipos y servicios: desde puentes de lavado y centros de alta presión, hasta soluciones digitales, servicio postventa y formación técnica especializada.

A nivel internacional, ISTOBAL está presente en Holanda, Australia, Francia, Polonia, Hungría, Austria, UK, Italia, Alemania, Dinamarca, Suecia, Noruega. Una estructura internacional se apoya en una clara apuesta por la innovación, la eficiencia operativa y la sostenibilidad, especialmente en el uso responsable del agua y la energía, así como en el desarrollo continuo de talento y capacidades técnicas.

Esta consolidación no está exenta de desafíos, ¿verdad? ¿Cuáles son los más urgentes a los que os enfrentáis para mantener la competitividad?

En el contexto económico actual, de incertidumbre geopolítica, presión inflacionaria y aceleración tecnológica, uno de los principales desafíos para mantener nuestra competitividad es gestionar la complejidad sin perder agilidad.

Nos enfrentamos a una cadena de suministro más volátil, lo que exige reforzar nuestra capacidad de anticipación, diversificación de proveedores y resiliencia operativa. Además, la presión en costes nos obliga a ser extremadamente eficientes, optimizando procesos sin comprometer la calidad ni la propuesta de valor al cliente.

A esto se suma un reto clave: la transformación digital. Incorporar tecnología e integrarla de forma estratégica en toda la organización, desde operaciones hasta la experiencia de cliente, impulsando modelos más inteligentes, conectados y sostenibles.

Además, el talento sigue siendo un factor crítico. Atraer, desarrollar y fidelizar perfiles con capacidades técnicas y visión global es esencial para ejecutar con éxito esta transformación.

En definitiva, el gran desafío es equilibrar eficiencia y crecimiento, manteniendo una organización ágil, innovadora y centrada en el cliente, capaz de adaptarse rápidamente a un entorno en constante cambio.

En todo esto, ¿cómo están transformando las tecnologías habilitadoras (IA, IoT, Cloud, etc.) vuestro sector y qué papel juegan en vuestra hoja de ruta a corto plazo?

Estas tecnologías están redefiniendo las reglas del juego y no solo en nuestro sector. Estamos pasando de un modelo basado en producto a uno basado en soluciones inteligentes, donde el valor ya no reside únicamente en el equipo físico, sino en la capacidad de generar datos, interpretarlos y convertirlos en decisiones de negocio.

En este contexto, la conectividad a través de IoT convierte nuestros equipos en activos digitales; el Cloud nos permite poder escalar esa inteligencia a nivel global; y la inteligencia artificial es el catalizador que nos ayuda a anticiparnos, optimizar y personalizar como nunca antes.

Pero más allá de la tecnología, lo relevante es el cambio de mentalidad: estamos evolucionando hacia un modelo donde el servicio, la recurrencia y la relación a largo plazo con el cliente son el eje central.

En nuestra hoja de ruta a corto plazo, estas tecnologías son una condición necesaria para competir y estamos invirtiendo en integrarlas en toda la cadena de valor para liderar la transformación del sector hacia soluciones más inteligentes, sostenibles y orientadas a resultados.

Porque, la ventaja competitiva no vendrá de quién adopta tecnología, sino de quién es capaz de convertirla en valor real para el cliente y en crecimiento sostenible para la compañía.

Por eso es importante la ayuda de instituciones como CEEI Valencia. ¿Qué destacarías de contar con su apoyo y el de programas financiados por fondos europeos para abordar procesos de innovación?

La colaboración con el ecosistema institucional supone un acelerador estratégico. E iniciativas como la Red CEEI CV y los programas financiados por fondos europeos permiten conectar la capacidad interna de la compañía con dinámicas externas de innovación mucho más ágiles, diversas y abiertas.

Esto es especialmente relevante en un momento en el que la innovación no ocurre de forma aislada dentro de la empresa, sino en colaboración con startups, centros tecnológicos y universidades.

Además, estos instrumentos no solo aportan financiación, sino también acceso a talento, conocimiento especializado y nuevas formas de trabajar. Nos ayudan a explorar oportunidades con mayor velocidad y menor riesgo, y a incorporar una cultura de innovación más permeable dentro de organizaciones que, por su tamaño o trayectoria, tienden a ser más estructuradas.

Desde una perspectiva estratégica, también juegan un papel clave en la conexión con las grandes prioridades europeas (como la sostenibilidad, la digitalización o la resiliencia industrial) alineando la innovación empresarial con marcos de crecimiento a largo plazo.

Teniendo en cuenta esto, ¿cómo valoras el entorno de innovación en la Comunitat Valenciana? ¿Crees que estamos en un momento clave para el escalado de proyectos tecnológicos?

La Comunitat Valenciana ha dado un salto muy significativo en términos de innovación y hoy podemos hablar de un ecosistema cada vez más sólido, diverso y conectado.

Estamos viendo cómo se consolida una base empresarial tecnológica relevante, con cerca de 1.000 empresas tech y más de 1.800 millones de euros de facturación, junto con un crecimiento muy dinámico del ecosistema startup, que ya supera las 1.600 compañías y sigue creciendo a doble dígito.

Pero lo realmente diferencial es la calidad del ecosistema: la colaboración entre empresas, universidades, centros tecnológicos e instituciones públicas está funcionando de forma cada vez más coordinada.

En ese sentido, creo que sí, estamos en un momento clave. Se han puesto las bases: talento, infraestructuras, cultura emprendedora y acceso a financiación, incluidos fondos europeos que están actuando como catalizador del crecimiento y la transformación.

Ahora hay que escalar: pasar de startups a compañías globales, lo que exige dar un paso más en internacionalización, acceso a capital en fases de crecimiento y conexión con grandes corporaciones que actúen como tractoras del ecosistema.

Si somos capaces de consolidar ese siguiente nivel, la Comunitat Valenciana será un referente europeo en innovación aplicada.

Aquí entra en juego la cultura de innovación. ¿Cuál crees que es el mayor obstáculo que encuentran las empresas para fomentar el intraemprendimiento o la creación de spin-offs desde su propia estructura?

El mayor obstáculo no suele ser la falta de ideas ni de talento, sino la propia inercia organizativa. Las compañías consolidadas están diseñadas para ser eficientes, predecibles y gestionar el riesgo, mientras que el intraemprendimiento exige justo lo contrario: experimentar, asumir incertidumbre y aceptar el error como parte del proceso.

Otro factor clave es la dificultad de asignar recursos a iniciativas que, en sus fases iniciales, no garantizan retorno inmediato. Sin un compromiso claro desde la alta dirección, tienden a diluirse frente a las prioridades del negocio core.

También es habitual que falten estructuras y modelos adecuados que les permitan crecer con autonomía real. En el caso de las spin-offs, además, aparece un reto adicional: encontrar el equilibrio entre independencia y conexión con la empresa matriz, de forma que puedan escalar con agilidad sin perder el acceso a capacidades clave.

En definitiva, el desafío está en crear el contexto adecuado para que los proyectos prosperen. Y eso requiere liderazgo, una cultura que tolere el riesgo y, sobre todo, una visión clara de que innovar desde dentro es esencial para el futuro de la compañía.

Para ello, el talento también es fundamental. ¿Crees que la brecha de capacitación técnica es algo crítico para la implementación de nuevas tecnologías?

Yo hablaría más de una brecha de mentalidad y de adaptación.

La tecnología avanza a una velocidad que hace muy difícil estar completamente al día desde el punto de vista técnico. Pero el verdadero reto es la capacidad de los equipos directivos y operativos para entender el impacto de esas tecnologías y traducirlo en decisiones y acciones concretas.

En los equipos directivos, el desafío es tener el criterio estratégico para identificar dónde está el valor, priorizar inversiones y liderar el cambio cultural que requiere la transformación digital.

Mientras en los operativos es necesario un mayor nivel de capacitación técnica y una mentalidad de aprendizaje continuo. Las organizaciones que mejor están abordando este reto son las que han integrado el upskilling y el reskilling como parte de su día a día.

Así que la brecha es más cultural que técnica. Y cerrarla pasa por formar y crear entornos donde aprender, adaptarse y evolucionar sea parte natural del trabajo.

La ventaja competitiva no estará en la tecnología, sino en la capacidad de las personas para adoptarla, entenderla y convertirla en impacto real de negocio.

En vuestro caso y entrando ya en la participación de ISTOBal en el programa Tech FabLab, ¿qué resultados esperáis que aporte a la cultura corporativa?

Ampliar nuestra experiencia e integrar de forma estructural el codesarrollo en un marco de innovación abierta, colaborando con otras empresas, startups y agentes del ecosistema Tech FabLab.

Este enfoque nos permite sumar capacidades complementarias, experimentar con nuevas tecnologías y acelerar el aprendizaje en ámbitos que no forman parte tradicionalmente de nuestro core, impulsando el desarrollo de soluciones más innovadoras, ágiles y alineadas con los retos futuros de la industria.

En este programa se han planteado retos específicos de innovación (o pilotos/MVPs). ¿Por qué habéis seleccionado el de crear sistemas escalables de sensorización de máquinas?

Han confluido circunstancias internas y externas.

Internamente existe un interés por parte de nuestros clientes y stakeholders clave, especialmente de nuestros equipos de servicio técnico, que identifican un alto potencial de aplicación práctica del proyecto.

Y desde el punto de vista externo, los avances tecnológicos y la rápida evolución de nuevas soluciones hacen especialmente oportuno explorar estos desarrollos.

Este entorno nos permite contrastar necesidades reales con nuevas capacidades, colaborar con otros actores del ecosistema innovador y acelerar la validación de soluciones que aporten valor.

Teniendo en cuenta esto, si este proyecto de intraemprendimiento (spin-off) se consolida con éxito, ¿qué supondrá para el futuro y la diversificación de ISTOBAL?

Este enfoque abre la puerta a normalizar el codesarrollo como una forma habitual de explorar nuevas tecnologías, incorporándolo como una manera natural de investigar, aprender y probar ideas junto a otros actores del ecosistema innovador. De este modo, la colaboración se convierte en una fuente continua de conocimiento, experimentación y generación de nuevas oportunidades para la empresa.

Mª José Ramón, participa con ISTOBAL en el programa Spin Offs, Retos de Innovación Abierta. Financiado por TECH FABLAB, la iniciativa busca la creación de soluciones planteadas por empresas como esta.

Su reto: creación de sistemas escalables de sensorización de máquinas.

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