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La escalada del Ciberriesgo en la agenda del Directivo

Medio. Corredores de Seguros

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Publicado el miércoles, 05 de agosto de 2020 a las 11:53

El riesgo cibernético ya no puede seguir mirándose de reojo ni por pequeñas ni por grandes empresas, la indiscutible dependencia de los negocios en la economía digital es hoy, sin saberlo, el talón de Aquiles de muchas empresas.

En España, el coste de los ciberataques ya se cifra en 40 millones de euros, dirigiéndose el 70% hacia la pequeña y mediana empresa.

Mientras, ocho de cada diez micropymes españolas no están preparadas para un ataque cibernético (Informe de Ciberpreparación_Hiscox 2020), lo que no extraña, pues el 99,8% del tejido empresarial español no se considera un objetivo atractivo para un ciberataque (“Panorama actual de la Ciberseguridad en España” (2019) Google).

Esta falta de concienciación se traduce en que casi 3 millones de empresas en España están poco o nada protegidas contra hackers, apenas el 36 % de las pymes encuestadas tienen establecidos protocolos básicos de seguridad y sorprende confirmar que, todavía a día de hoy, mantienen una cultura de la ciberseguridad peligrosamente reactiva, mientras la realidad es bien distinta, la pyme es el eslabón más vulnerable de la cadena.

Solo en 2019 el Centro Criptológico Nacional (CCN) gestionó 42.997 incidentes de ciberseguridad, al tiempo que el INCIBE_CERT se ocupó de 107.397 incidentes, de los cuales 72.858 correspondieron a ciudadanos y empresas y 33.743 a la red académica.

El ciberespacio es en sí un entorno ingente de oportunidades empresariales, pero no menos de amenazas frente a las que, hoy más que nunca, la empresa ha de tomar una actitud proactiva de protección y mitigación de consecuencias.

La imparable y rápida evolución del entorno digital, no nos ofrece un único cariz positivo favorecedor de la innovación estratégica, interconectividad y digitalización del tejido empresarial español, esta, es sólo una cara de la moneda.

En la otra cara, tenemos ciberdelincuentes avezados que alimentan su creatividad de forma igualmente exponencial y cada vez más sofisticada, dificultando la adaptación y protección de las empresas a esta amenaza invisible con no improbables efectos devastadores.

El Fondo Económico Mundial, refiere en su reciente Informe de Riesgos Globales 2020 que los ataques cibernéticos se encuentran dentro de los diez principales riesgos que enfrentaremos a nivel global durante 2020, y en lo que respecta al ámbito empresarial, por primera vez en la historia, los incidentes cibernéticos aparecen como el más importante riesgo para las empresas a escala mundial, por delante del hasta ahora primero en la clasificación como primer riesgo, la pérdida de beneficios, según las conclusiones del noveno Barómetro de Riesgos de Allianz 2020.

Y es que la cuestión no es baladí, un ciberataque puede comprometer seriamente la continuidad de una empresa saneada, pues la potencialidad de su ocurrencia y la magnitud de sus efectos son ambas cuestiones de difícil pronóstico y cuantificación, razón por la cual riesgo cibernético es protagonista hoy en la agenda de todo directivo, para quién protegerse ante lo incierto debe ser hoy más que nunca un objetivo en el que la empresa en su conjunto esté implicada y comprometida.

El 60% de las pymes europeas víctimas de ciberataques, desaparece a los 6 meses siguientes al incidente, en su mayoría lastradas por el coste medio del ataque.

  

El coste medio necesario para restablecer la actividad de las compañías españolas tras un fallo de seguridad superó los 75.000 euros,   importe que, por su entidad, determina que la conciencia del impacto del cibercrimen en la cuenta de resultados de la empresa será clave para el desempeño de todo directivo que busque maximizar el valor de su empresa también a través de una estrategia adecuada de ciberseguridad que le permita innovar de forma segura y crecer con confianza.

Observar lo conocido para prevenir lo desconocido

El análisis, externo e interno, del entorno digital de la empresa, deben ser el primer foco de atención, y ello porque sólo si el Directivo tiene una comprensión adecuada de los riesgos cibernéticos, podrá́ mitigar su impacto.

Esta actitud proactiva le permitirá establecer protocolos eficaces de prevención y mitigación de aquellos potenciales ataques, asignando los oportunos recursos económicos y humanos que le permitan navegar de forma más segura en la incertidumbre del entorno digital.

La conciencia del impacto del cibercrimen en la cuenta de resultados de la empresa será clave para el desempeño de todo directivo que busque maximizar el valor de su empresa también a través de una estrategia adecuada de ciberseguridad que
le permita innovar de forma segura y crecer con confianza.

 

Un riesgo potencialmente seguro para todos.

Hoy, todo emprendedor autónomo, propietario, directivo o trabajador de una pyme, está expuesto a ser blanco de un ciberataque, pues con toda seguridad trabaja con un dispositivo con acceso a internet, se comunica con sus clientes, proveedores y compañeros a través de redes sociales, apps móviles, y correo electrónico, realiza a diario transacciones bancarias y cuenta con un CRM o website corporativa, por enumerar solo unos pocos ejemplos de nuestra exposición al entorno digital.

Así, en este marco tan desdibujado, con una deficiente preparación de las empresas y una cada vez mayor dependencia tecnológica de las mismas, hay una cosa cierta,  España es el 12º país más atacado diariamente, donde un 68% de los ataques se dirigen a empresas y particulares, es por ello que hoy en día toda empresa, autónomo o particular que realice una correcta gestión de riesgos, debe contar con una solución aseguradora adecuada, un seguro con cobertura específica ante el riesgo Cibernético, con carácter general y con carácter especial perfectamente adecuado a su  negocio y riesgo informático, que active un correcto ciclo de coberturas y servicios que den la máxima respuesta a los diferentes daños y responsabilidades que se desencadenan a causa de un ataque o incidente informático, incluyendo los adecuados servicios especializados (informáticos, legales,..) para gestionar el incidente y ofreciendo la adecuada protección financiera para cubrir las consecuencias económicas, legales y reputacionales derivadas del mismo, con el objetivo de garantizar la continuidad de la empresa.

 Autora, Beatriz Carratalá

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