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"Tomar el relevo en una empresa es un compromiso, no un privilegio"

Euri Nácher, directora en Valoffice y miembro de IVEFA

Centro Europeo de Empresas e Innovación (CEEI Alcoy-Valencia)

Centro Europeo de Empresas e Innovación (CEEI Alcoy-Valencia)

Publicado el martes, 16 de noviembre de 2021 a las 16:29

Euri Nácher es Directora en Valoffice, empresa familiar dedicada al equipamiento integral de espacios de oficina, hogar y contract desde que nació en 1997. Al frente están Aitor y Euri, los hijos de su fundador, Luis Nácher. 

Euri, es también vocal de la Junta Directiva de IVEFA, Instituto Valenciano para el Estudio de la Empresa Familiar. El 10 de noviembre participó en la sesión sobre Relevo Generacional en le Empresa Familiar de Focus Pyme Nuevos retos empresariales. Financiación, talento y sostenibilidad.

En esta entrevista habla de las características de la empresa familiar y de cómo gestionar el relevo generacional.

Euri, ¿cuáles son los pros y los contras de una empresa familiar?

Los pros son que, al menos en nuestro caso, la empresa se construye sobre unos valores sólidos que transcienden la mera voluntad de que la empresa sea rentable. Evidentemente, una empresa tiene que ser rentable, pero también es un actor social y por ello debe operar con honestidad, generosidad, sostenibilidad y coherencia. En una empresa familiar, o al menos en Valoffice es así, nuestra preocupación por las personas, sean clientes, proveedores o colaboradores, siempre es lo primero.

El principal contra, por otro lado, es que a veces resulta difícil diferenciar familia de empresa y es fundamental que los miembros de la familia que trabajan compartan una misma visión y valores. Si no, es imposible. 

"Quien toma el relevo debe hacerlo porque cree en el proyecto y quiere darle continuidad"

¿Cuál crees que es la clave para que el relevo generacional en una empresa familiar sea exitoso?

Quien toma el relevo debe hacerlo porque cree en el proyecto y quiere darle continuidad. Debe asumirse como una responsabilidad y compromiso, no como un privilegio del que aprovecharse porque no lo es. Exige voluntad de formarse, de aprender, humildad para entender lo que se ha hecho hasta ahora y visión y liderazgo para saber hacia dónde queremos ir.

¿Cómo y desde cuándo hay que empezar a prepararlo?

En nuestro caso, nuestros padres nunca nos habían planteado la empresa como una obligación. Vivimos Valoffice desde pequeños, yendo a ferias, al showroom, a trabajar en instalaciones en verano... Mi hermano se formó en Arquitectura y yo en Publicidad y Periodismo. Nuestra intención era trabajar en otras empresas antes de incorporarnos a la empresa familiar, y de hecho, yo estuve 5 años viviendo en Bélgica trabajando en VF Corporation y Levi Strauss. Sin embargo, a mi padre le detectaron un cáncer y cuando nos planteó si queríamos continuar el negocio o no, ninguno lo dudamos. Mi hermano volvió de Varsovia y yo de Bélgica, y por "suerte", tuvimos 7 años con mi padre para aprender y tomar el relevo. No fue planificado, ni fue lo más habitual, pero como decía, los dos teníamos clara cuál era nuestra motivación, nuestros valores, y la visión de Valoffice para el futuro. Creo que eso es la base.

"Es fundamental que los herederos quieran formar parte del negocio, que no sea una imposición" 

Luego, cuanto más tiempo puedas tener para prepararlo, que las nuevas generaciones reciban la mejor formación e incluso asesorarse con profesionales. Y sobre todo, que los herederos quieran formar parte del negocio. Nunca debe ser una imposición. Al final todos somos personas diferentes y libres de desarrollar nuestros propios proyectos. 

¿Consideras que para garantizar la continuidad de una empresa familiar la mejor opción es siempre pasar el testigo a las nuevas generaciones?

No. De hecho, si se enfoca como la única alternativa y como una obligación puede ser el fin de la empresa y a veces de la familia. Es importante saber que la empresa es una cosa y la familia es otra, y nunca imponer a los hijos la obligación de formar parte de la empresa. Lo importante es plantear la continuidad de la empresa, independientemente de lo que quieran hacer las nuevas generaciones. Y para eso es fundamental la profesionalización y desarrollar un protocolo familiar. Y a las nuevas generaciones hay que darles opciones, que entiendan que la empresa familiar es una de ellas pero no la única. Si se incorporan, que sea porque así lo desean, con la formación adecuada y entendiendo las implicaciones que tiene. 

 

 

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